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La medicina de la China, el Japón y otros países del Lejano Oriente es de las más antiguas del mundo. Esta medicina puede enseñar muchas cosas que se pueden poner en práctica hoy en día.
La Diagnosis en la Medicina Oriental no es un método de clasificar síntomas, sino una forma de ver el pasado, el presente e incluso el futuro de la salud y la vida de un individuo. Durante más de cinco mil años los "médicos" del Lejano Oriente han utilizado su conocimiento de la humanidad y de nuestra relación con la naturaleza para desarrollar una medicina simple, práctica y humana para curar la enfermedad y mantener la salud. La base de la medicina, y de toda la filosofía y cultura oriental, es el principio unificador, Yin y Yang, que enseña que todas las cosas están relacionadas según la ley de los opuestos complementarios.
La Diagnosis Oriental está basada en el punto de vista de que nuestra forma de andar, nuestra postura, la forma de nuestros rasgos, el sonido de nuestra voz, es decir todas nuestras expresiones externas, están relacionados con nuestro estado de salud interna. Los individuos representan la historia acumulada de la condición de sus padres, el ambiente en que viven y la comida de que se alimentan.
El secreto de la técnica diagnóstica radica en reconocer las señales de un conjunto concreto de cambios antes de que lleguen a ser graves -ver las señales de que se están formando piedras en los riñones, de que el corazón se está dilatando, o que se está formando un cáncer- aún antes de que estos síntomas traigan dolor o incomodidad.
La Diagnosis, entonces, se convierte en algo más que una técnica para ayudar al enfermo: es un medio para comprendernos a nosotros mismos, a nuestras vidas y a nuestra relación con el universo.
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